viernes, 30 de abril de 2010

Titanic


Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder.

El corazón de una mujer es un profundo oceáno de secretos.

¡Soy el rey del mundo!

Si saltas tu, salto yo ¿recuerdas?

Oh! Olvídalo chico. Tienes tantas posibilidades de acercarte a ella como de que un ángel se te aparezca y te toque con su gracia.

¿A dónde señorita? ¡A las estrellas!

Esperar a vivir, esperar a morir... esperar una absolución que nunca llegaría.

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