domingo, 11 de abril de 2010

Troya


Si alguna vez contaran mi historia cuenten que caminé entre gigantes. Los hombres nacen y se marchitan como el trigo invernal pero estos nombres nunca morirán. Cuenten que viví en los tiempos de Héctor, domador de caballos. Cuenten… que viví en los tiempos de Aquiles.

Te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo, los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás mas hermosa de lo que eres ahora, nunca volveremos a estar aquí.

Los hombres viven obsesionados por la inmensidad de lo eterno. Por eso nos preguntamos: ¿tendrán eco nuestros actos con el devenir de los siglos?, ¿recordarán nuestro nombre los que no nos conocieron cuando ya no estemos?, ¿se preguntarán quienes éramos, la valentía que demostramos en la batalla o lo apasionados que fuimos en el amor?

Mirmidones…mis hermanos de espada. Tenéis más coraje que el ejército mejor armado. Que nadie ignore lo fieros que somos. ¡Somos leones! ¿Sabéis que es lo que nos espera ahí, tras esa playa? ¡La inmortalidad es vuestra! ¡Cogedla!

No llores, no llores, me has dado paz en una vida de guerra... Vete, vete, Troya ha caído, vete.

4 comentarios:

Unknown dijo...

Me encanta

Unknown dijo...

Im love Is Troya

Anónimo dijo...

¡¡Cuanta grandeza intelectual!! La historia que no volverá jamás y que ahora es deleite de nuestras almas... Serán gigantes por toda la eternidad. ¡¡ Mis respetos!!

Anónimo dijo...

Sus actos siguen teniendo ecos a través de los años y serán recordados por siglos , y seguiremos preguntando quienes fueron y como eran. Saludos por la eternidad.

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