domingo, 11 de abril de 2010

Pearl Harbor




Solemos pensar que somos invencibles y ahora nuestros mejores barcos han sido destruídos por un enemigo al que considerábamos inferior.
Caballeros, muchos de ustedes no me conocían cuando podía utilizar las piernas; yo era fuerte y orgulloso, y arrogante. Ahora me pregunto en cada instante de mi vida por qué Dios me puso en esta silla. Pero cuando llego a ver la derrota en los ojos de mis compatriotas, en sus ojos ahora mismo, empiezo a pensar que me dio una lección de humildad para momentos como este en los que necesitamos recordar quienes somos, que no nos rendiremos, ni cederemos.

Yo quería que tuviésemos un hogar y que envejeciéramos juntos, pero la vida no me preguntó qué quería, ahora voy a darle a Danny todo mi corazón, pero no volveré a ver un atardecer sin pensar en ti, te voy a querer toda mi vida...

Tierra de libertad, hogar de valientes.

0 comentarios:

Publicar un comentario